Cabecera: Todo importa un pimiento
en la vida de Juanito Hortikenstein resplandece la norma de "...cualquier esfuerzo es un crimen porque todo gesto es un sueño inerte" y no obstante tiene el atrevimiento de mostrarnos su nueva exhibición de atrocidades...



Miguel Guerrero autor
de esta brillante miniatura.




Gráfica Hispana
Pimiento Dafke
 
Al despertar G. una mañana, tras un sueño intranquilo, notó un picor leve en la punta de su nariz. Se incorporó, inquieto, y se la frotó con un suave movimiento de dedos, lo que le provocó un picor aun más intenso y tuvo que presionar con más fuerza e incidir en su nariz con las uñas. A mayor presión de los dedos mayor picor, hasta que tuvo que parar, no satisfecho. Se acercó al espejo y comprobó la prominencia roja y los ojos llorosos. ¿Qué será esto?, se preguntó, aún mirando el espejo, esperando que su imagen quedara nítida en cuanto desapareciera la lágrima extendida levemente sobre sus pupilas. El picor fue desapareciendo y el color rojo fue virando hacia el verde, tras un breve paso intermedio y preocupante en el morado intenso, terroso, lo que convirtió a su nariz en una suerte de piedra antigua, arenisca, que amenazaba con desgajarse de la cara, caer al suelo y romperse. En ese tramo no osó tocársela, aunque le atraía palpar su textura, y dejó pasar unos segundos en los que su nariz tomó definitivamente un color verde, primero muy oscuro hasta que se estancó en el verde propio del pimiento Dafke.
            G. retrocedió unos pasos, se ajustó a la cintura el pantalón del pijama un poco caído, y pensó si no sería conveniente volver a la cama y tratar de dormir un poco más y que al despertar la nariz hubiera recobrado su normalidad. Pero en cuanto se sentó al borde de la cama notó cómo en el entrecejo iba apareciendo un trozo de algo, no alcanzaba a ver qué era, una protuberancia. Se acercó de nuevo al espejo y vio que era un pequeño tronco marrón que en segundos alcanzó la longitud de unos dos centímetros. Ya no tenía dudas, se estaba confirmando su primer temor: su nariz acababa de transformarse en un pimiento Dafke.
            Ya conocen el resto de la historia.

© Miguel Guerrero



foto de un pimiento verde
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